LEGALIZACIÓN DEL CANNABIS EN MÉXICO Y ALGUNAS IMPLICACIONES EN MATERIA DE PROPIEDAD INDUSTRIAL

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Christian Nava

El pasado 10 de marzo del 2021, la Cámara de Diputados de México aprobó la Ley Federal para la Regulación del Cannabis, así como reformas a diversos artículos de la Ley General de Salud y del Código Penal Federal. Si bien dicho paquete normativo de reformas aún debe ser revisado y aprobado por el Senado este año, lo cierto es que estamos más cerca de que México forme parte de los países en América Latina que contienen una regulación relativa al uso lúdico y medicinal del cannabis y THC, junto a países como Canadá o Uruguay, o U.S.A. en algunos de sus Estados. 

Aunque en 2017 ya se habían realizado modificaciones y adiciones a la Ley General de Salud para el uso terapéutico del cannabis y del Tetrahidrocannabinol (THC), lineamientos administrativos para permitir el acceso a medicamentos, tratamientos elaborados con esa sustancia y modificaciones al Código Penal Federal para despenalizar en el ámbito medicinal, lo cierto es que aún existía un gran vacío normativo y de políticas públicas con relación al uso lúdico del consumo de cannabis y relativo a la producción, comercialización, adquisición de semillas para la siembra y la cosecha.

En ese sentido, La Ley Federal para la Regulación del Cannabis propuesta, tiene por objeto la regulación de la producción y comercialización del cannabis y sus derivados, bajo el enfoque de libre desarrollo de la personalidad, salud pública y respeto a los derechos humanos. Reconoce como usos del cannabis: (1) el lúdico; (2) el consumo personal; (3) el uso en asociaciones de consumo; (4) el uso comercial para fines lúdicos o recreativo de personas adultas;(5) el científico y de investigación para las áreas médica o farmacéutica, (6) terapéutica, paliativa o industrial. 

Señala que la regulación de los actos (según los usos legalmente permitidos del cannabis y sus derivados) conforme a lo dispuesto en dicha Ley y los ordenamientos aplicables son: almacenar, aprovechar, comercializar, consumir, cosechar, cultivar, distribuir, empaquetar, etiquetar, exportar, importar, investigar, patrocinar, plantar, portar, tener o poseer; preparar, producir, promover, publicitar, sembrar, transformar, transportar, suministrar, vender, y adquirir bajo cualquier título.

Esta propuesta indica que cualquier persona que produzca o distribuya cannabis y sus derivados para su comercialización y venta con fines lúdicos requerirá una licencia. Las licencias otorgarán el derecho de realizar, total o parcialmente, las actividades de la cadena productiva del cannabis y sus derivados para su venta, en los establecimientos autorizados, con fines lúdicos a mayores de 18 años. 

Con relación a la producción, se detalla que la producción de cannabis y sus derivados fines de Autoconsumo; Producción para la comercialización y venta con fines lúdicos; Producción con fines de investigación, y Producción de cáñamo para fines industriales.

Con todo lo anterior, es importante considerar las actividades permitidas a través de las licencias que otorgarían las autoridades para vislumbrar su relación con las figuras protegidas por la Propiedad Industrial. Por ejemplo, al permitirse la producción de cannabis con fines de investigación y la producción de cáñamo para fines industriales, es importante cuestionarse si dichas licencias involucrarán solo al cannabis permitido bajo la regulación en comento o tendrían un alcance adicional sobre variedades vegetales relativas a las semillas y/o plantas derivadas de las previamente aprobadas o si estas nuevas variedades vegetales tendrían que pasar primero por un proceso para ser introducidas dentro de dicho esquema de regulación para permitir su producción con continuos fines de investigación. 

Actualmente, ya existen diversos estudios de variedades vegetales relacionados con semillas y/o plantas de cannabis, sin embargo, el actual paquete de reformas otorga mayor flexibilidad para que los fines para los cuales sean creadas dichas variedades vegetales se expandan en diversas áreas y hacia distintos fines comerciales, medicinales o industriales, lo que dentro del mundo de la Propiedad Industrial permite una primera conexión obligada a observar.

En materia de signos distintivos, la legislación no establece alguna limitante expresa relativa a indicaciones geográficas o denominaciones de origen que puedan derivar de la siembra o cosecha de cannabis, sin embargo, consideramos que hay una gran oportunidad para este tipo de figuras de la propiedad industrial tomando en cuenta las características climatológicas de la República Mexicana.

Atención particular merece el tema de las marcas, ya que existen ciertas restricciones que son importantes analizar en la Ley Federal para la Regulación del Cannabis. La propuesta indica que se establecerá por medio de disposiciones de carácter general lo que se determina como el “elemento de marca” que de acuerdo a la propia Ley, lo define como el uso de razones sociales, nombres comerciales, marcas, emblemas, rúbricas o cualquier tipo de señalización visual o auditiva, que identifique a los productos del cannabis, de forma que dicho “elemento de marca” deberá integrarse al producto agregando el número de identificación de la autorización, impreso con una tipografía y tamaño de letra determinada utilizando sólo los colores blanco y negro.

La propia propuesta al Congreso indica que la idea es establecer un empaquetado genérico y estandarizado para los productos del cannabis de forma tal que resultaría en un envase sin “logotipos” (entendiéndolo como marcas innominadas), con uniformidad de color, tamaño y forma, así como con las especificaciones de etiquetado que se expidan por la Autoridad, mismas que como principales características deberán informar sobre el nombre de la marca, composición del producto y características , así como las advertencias sanitarias requeridas; con el mismo color, tamaño y forma, con la única distinción del nombre de la marca en letra pequeña, y dejando un mayor espacio para las advertencias sanitarias.

Con lo anterior, es evidente que se pretende limitar las posibilidades de la forma en que puede distinguirse un producto del cannabis a través de las marcas, y por tanto es importante se tome en consideración al momento de solicitar el registro de una marca y sobre todo la forma en que su usará en el mercado. Lo anterior se refuerza, pues en al menos dos artículos de la Ley, se propone que deberá estar prohibido realizar toda forma de publicidad, promoción o patrocinio, como medio para posicionar los elementos de la marca de cualquier producto del cannabis o que fomente la compra y el consumo de productos de dichos productos por parte de los consumidores, lo que dificulta el uso de una marca y hasta choca con los fines de dichos productos distintivos.

A pesar de lo anterior, consideramos que dichas reformas ayudan a flexibilizar los criterios tan estrechos e incorrectos, en algunos casos, sobre registrabilidad de marcas por parte del IMPI, pues existían algunos asuntos donde el examinador aún consideraba que marcas cuya denominación o diseño evocaba a algún producto de cannabis no debían ser registrados por considerarse contrarios a la moral, a las buenas costumbres o al orden público. Aunque con la nueva Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial se eliminó la prohibición de registro relativa a “la moral” o “las buenas costumbres”, aún existía cierto estigma por este tipo de marcas por parte de algunos examinadores que concluía en su negativa de registro, por lo tanto, consideramos que estas reformas favorecerán la registrabilidad de posibles marcas en el futuro al abrir la brecha del consumo de este tipo de productos.